La preocupante disminución del stock ovino en Uruguay continúa, según datos recientes que muestran una aceleración de la tendencia a la baja. Esta situación ha generado una fuerte alarma en la Federación Rural, quien afirma que ya no hay margen para la reflexión y reclama la implementación inmediata de políticas públicas que reviertan esta problemática. Rafael Normey, representante de la Federación, expresó su profunda preocupación por la magnitud del descenso, enfatizando la urgencia de actuar para evitar consecuencias irreversibles en el sector ganadero.
La caída en la población ovina afecta no solo la producción de carne y lana, pilares importantes de la economía rural uruguaya, sino que también impacta en las cadenas de valor asociadas, desde la industria textil hasta el empleo en zonas rurales. La Federación ha señalado la necesidad de un análisis profundo de las causas de este declive, incluyendo factores como la rentabilidad de la actividad, el acceso al financiamiento, la incidencia de enfermedades y la competencia con otros rubros ganaderos. Se propone un diálogo abierto entre el gobierno, los productores y los expertos para diseñar un plan estratégico que contemple medidas a corto, mediano y largo plazo, incluyendo incentivos a la producción, mejoras en la sanidad animal y apoyo a la innovación tecnológica en el sector. La falta de acción inmediata podría tener graves consecuencias para la economía y el tejido social de las comunidades rurales uruguayas.
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