El sector ovino argentino experimenta un auge sin precedentes, con precios de lana, hacienda y carne alcanzando niveles máximos históricos. El Indicador de Mercado de la Lana (IME) se acerca a los US$ 9 por kilo, marcando un incremento significativo respecto a periodos anteriores. Esta alza se refleja también en los mercados locales, donde los productores obtienen beneficios considerables por la venta de sus productos. La confluencia de una menor oferta de ganado ovino, producto de una sensible baja en el stock, y una demanda sostenida, tanto interna como externa, explica este panorama excepcionalmente positivo para el sector.
El impacto positivo se extiende a toda la cadena de valor. Los criadores se benefician directamente con las elevadas cotizaciones de la lana y la hacienda, mientras que los frigoríficos y las empresas procesadoras de carne ovina experimentan un incremento en sus márgenes de ganancia. Este repunte, además de mejorar la rentabilidad de los productores, inyecta dinamismo en la economía rural y genera expectativas positivas para el futuro del sector, incentivando nuevas inversiones y la modernización de las prácticas productivas. Si bien la sostenibilidad de estos precios a largo plazo dependerá de factores como la evolución de la demanda internacional y las condiciones climáticas, el presente es sin duda un momento de bonanza para el rubro ovino argentino.
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